¿Qué ha cambiado en Juan David Morgan, desde ‘fugitivos del paisaje’ hasta ‘Entre el honor y la espada’?

Confidencial Colombia: ¿Qué ha cambiado en Juan David Morgan, desde ‘fugitivos del paisaje’ hasta ‘Entre el honor y la espada’?

Juan David Morgan: El primer libro no era un libro para ser publicado. Es una historia de familia. Lo que quería era que la historia de mis padres fuera conocida por mis hijos, mis nietos, era un libro para que se quedara entre nosotros, entre la familia, pero lo vieron algunos amigos y me dijeron “deberías publicarlo”, “esto es una novela”, pero no era un libro de un escritor, era un libro de un abogado que quería contarle a sus hijos cómo había sido la vida de sus padres. Este último libro es sobre el Pirata Morgan, es el libro de alguien que está dedicado a escribir, que se preocupa por hacerlo bien, y que está dispuesto a seguir esa vida.

C.C: ¿Antes de publicar ‘Entre el honor y la espada’, pensó en ser escritor?

J.D.M: Nunca. Mi vida ha sido siempre muy predecible. Yo sabía que iba a ser abogado desde los 7 años, mi padre es abogado, mi hermano mayor es abogado, uno de mis hijos es abogado… así que estaba muy marcada mi ruta, pero eso empezó a cambiar el día que empecé a escribir y a publicar. Cuando empecé a convertirme en escritor, me di cuenta que ya no había nada más que fuera predecible. Nunca imaginé que fuera a estar en el Hay Festival, en la feria de Guadalajara… Es una vida diferente hasta lo que había sido mi vida.

C.C: ¿Ser abogado de profesión influye positivamente en su oficio como escritor?

J.D.M: Los abogados tenemos que leer y escribir muchos, ósea que la disciplina de la lectura y la escritura está ahí, y eso me ha ayudado, pero el abogado escribe muy diferente a un escritor y ese es un ancla que yo tenía, los abogados escribimos muy racionalmente, de una forma muy cuadrada, entonces son escrituras totalmente diferentes. La literatura es mucho más libre, mucho más flexible y tenemos que dejar que el lector también participe en la novela y así ya la cosa es diferente. Tuve que librarme de mi forma de escribir para poder ser escritor.

C.C: ¿Qué lo inspira a escribir sobre Morgan?

J.D.M: He escrito más que nada novelas históricas, y el pirata Morgan es un personaje que ha estado muy presente en la historia de Panamá. La primera ciudad que construyeron los españoles en Panamá en 1519 fue destruida por el ataque de Henri Morgan en 1651 y quedaron las ruinas, que es una de las atracciones turísticas que tiene la ciudad de Panamá. Entonces cuando uno lleva a un turista le dice aquí quedaba la ciudad original … el apellido mío es Morgan, así que la gente siempre preguntaba: ¿ustedes son descendientes del pirata?, así que hay un cierto juego ahí, pero al mismo tiempo había un interés en el personaje, empecé a estudiarlo, sin ánimo de escribí nada sobre él, hasta que me enteré que era un pirata completamente diferente a los demás y lo único que hice fue humanizarlo, convertirlo en un ser humano y escribir sobre él.

C.C: ¿Qué tanto espacio hay para la creación literaria cuando se hacen novelas históricas?

J.D.M: Hay mucho menos espacio en cuanto a la imaginación, sumado a la dificultad que cuando escribes novelas históricas, el lector ya sabe lo que va a pasar, sabe el resultado, así que es más difícil que mantenga el interés. Por ello los escritores tenemos que valernos de algunas trampitas literarias para que el lector siga leyendo a pesar que conozca el resultado.

Siempre he dicho que: yo he escrito un par de novelas que son de ficción y ahí se permite mucho más vuelo, hay mucho espacio para crear el personaje, para crear la trama, en cambio en las novelas históricas tienes la ventaja que no tienes que crear la trama, pero se pierde un poco la invención.

C.C: Cuándo se escribe una novela histórica, ¿cómo darle vida al personaje?

J.D.M: Es parte de los problemas, pero el al mismo tiempo nos permite a los novelistas que escribimos novelas históricas que nos lean, aquel que le interesa la historia, va a leer la novela histórica buscando saber si lo que está leyendo es real y buscando confrontar la novela histórica con la verdad. Nosotros tenemos una ventaja es que hacemos hablar a los personajes, y claro los llevamos a un intercambio más personal, lo que no pasa con la historia, que es más acartonada, quizá por eso es más difícil leer la historia de Julio César que leer una historia de Julio César. Los escritores de novela estamos para ello, para que el lector disfrute.

C.C: De sus libros, ¿tiene algún favorito?

J.D.M: Mi mejor historia es ‘fugitivos del paisaje’, que fue una historia que no pensé publicar, es mi mejor historia, y algún día la contaré de otra forma. Es la historia de mis padres, es una historia que conozco y me toca mucho. Yo creo que el primer libro que uno ve publicado es importante, crucial. Pero cualquier escritor le va a decir que sus mejores libros son los últimos, que ese es libro que más le gusta. Yo no sé, son muy diferentes la novelas que he escrito, a muchos le gustan una historia que escribí sobre el ferrocarril de Panamá… En realidad todas tienen su encanto.

C.C ¿Usted se relee?

J.D.M: Una cosa que me parece importante que se conozca, es que los que escribimos literatura no nos podemos convertir en lectores de nuestra propia obra hasta que pase mucho tiempo, hasta que se nos haya olvidado un poco lo que escribimos. Debemos leerlas años después para poderlas leer como lectores. Mi última novela no la he podido leer como lector.

C.C ¿Extraña el derecho?

J.D.M: Yo lo sigo ejerciendo, sigo yendo a la oficina, sigo trabajando, pero no lo extraño, sobre todo ahora, al contrario, estoy feliz de haber estado en el ‘Hay Festival’, cuando estoy en esos eventos me siento feliz. El derecho es mi profesión y me ha permitido muchas cosas, ejercer la literatura después de los 50 años. El derecho me permitió eso, tener una profesión, pero al mismo tiempo me ha perjudicado, porque me he saltado por muchas de las etapas que pasa un escritor, cuando tiene que estar escribiendo artículos para un periódico para poder subsistir… eso no me pasó, yo empecé a escribir y empecé a publicar, tal vez me ha tocado un poco más fácil…

C.C: ¿Se puede decir que hay una contribución hispanoamericana al enriquecimiento de las lenguas españolas?

J.D.M: Sí, y no solamente de las letras. El castellano fue un idioma que llegó a América con los conquistadores, pero el roce con los habitante fue algo que enriqueció el idioma y al mismo tiempo la literatura. Los escritores del ‘boom latinoamericano’ han hecho muchas cosas, no sólo por la literatura hispanoamericana, sino que han enriquecido la literatura universal. La literatura no sería lo mismo sin García Márquez, Vargas Llosa…

C.C: ¿Ha pasado el idioma español por presiones debido a la presencia de las lenguas extranjeras?

J.D.M: Claro, especialmente en Panamá, porque es un país de tránsito. A nosotros se nos ha dificultado un poco preservar el idioma, pero al mismo tiempo se ha enriquecido. Los idiomas se adaptan a las lenguas extranjeras, crean palabras nuevas, americanismos, y eso pasa también en Panamá, pero es la evolución natural de la lengua, de cualquier lengua.

C.C: Finalmente, un libro una película y un cd indispensable en la biblioteca de Juan David Morgan.

J.D.M: Hay tantos… Yo diría que tengo un libro indispensable en cada época de mi vida. Tenía un libro indispensable cuando era adolescente, otro cuando era ya adulto, hay un libro indispensable quizás ahora, pero señalar alguno sería como traicionar. Película igual. Yo amo la música, en especial la música clásica, porque permanece, Beethoven se va estar escuchando dentro de 200 años pero no estoy seguro de estar oyendo Justin Bieber, dentro de 100 años.

En cuanto a la película … yo no voy mucho a cine, pero veo mucho cine porque ahora la televisión lo permite […] No son necesariamente las películas que se ganan los premios las que me gustan, son las que pasan de desapercibidas las que me llaman la atención… a mí me gustan mucho los animales, las películas que tratan de animales, me vi una película hace poco que se llama ‘Hachiko’, es muy tierna y me gustó mucho.