La rebelión de los poetas

Sinopsis

Novela, Alfaguara, México, 2018

Antonio Solana, el nuevo director de Cultura y Bellas Artes, además de pariente de la primera dama, se propone llevar a buen puerto la gira poética que rescatará entre los jóvenes los valores perdidos. Las buenas intenciones de Solana, Proverbio González, el subdirector, y los poetas del programa “De vuelta al Parnaso” quedan atrapadas en las redes de los políticos y de la corrupción.  La única salida es rebelarse para hacerse oír a través de un golpe de estado…cultural.

 

Crítica

Tirza Stagg.

Círculo de lectura Club Unión

Un completo giro de tuerca por parte del escritor. Una manera decente de protestar. Mezcla la ironía y la sátira de forma eficiente. Prosa prolija y con buen ritmo. Te mantiene interesado en la trama. De fácil lectura y buen manejo de proverbios.

 

Rodrigo Castillo.

Langosta Literaria

En La rebelión de los poetas, Juan David Morgan es un crítico certero de su tiempo, opera el lenguaje a través de la representación de un problema latinoamericano para dar al lector una concepción sencilla de la novela, y de la que logra desmarcarse para abonar aún más a una discusión enriquecedora, no desde lo pragmático de la política, sino desde el humor negro que Morgan mantiene al privilegiar las expresiones de sus personajes. Es en ello que radica la potencia de La rebelión de los poetas: al provocar diálogos perfectamente estructurados entre los personajes, el narrador monta un escenario difícil de objetivar pero que mantiene esa única posibilidad de crear una sentencia a partir de lo subjetivo: “esto que está pasando es real”. Podríamos decir, sencillamente, que el surrealismo es más real que nunca pero aterrizado en las construcciones idiomáticas de sus personajes. Son estas expresiones las que enriquecen a la novela y, si bien ésta no es experimental, abona a la construcción de los héroes colectivos y no anónimos, lo que permite hablar de un narrador extraordinario.

Con muchísimo oficio y, sobre todo, como lector de poemas y conocedor de poetas, Juan David Morgan nos ofrece una novela satírica que supone un giro en su producción literaria. La prosa limpia y el buen ritmo narrativo le sirven al autor para denunciar, con agudas dosis de humor negro, la poca importancia que la mayoría de los países latinoamericanos otorga a la cultura, y por supuesto, a la fiera poesía y también a las observaciones post-poéticas donde de pronto, como lectores, nos sentimos flotando.

 

Fragmento

No había transcurrido una hora cuando Neruda y Alfonsina presentaron un proyecto de comunicado, insistiendo en que se trataba de un documento mártir capaz de soportar todas las correcciones que los demás consideraran convenientes.

—La redacción es de Neruda —precisó Alfonsina—. Yo me limité a pasar el documento en la computadora y a hacer las siete copias.

—Hiciste más que eso, Alfonsina —aclaró Neruda.

—Muchas gracias a ambos y los felicito —dijo Solana—. No se tardaron ni una hora.

—Así ocurre cuando hay inspiración, señor presidente —respondió Neruda—. Pero leámoslo, que el tiempo se acorta.

“Primer Comunicado a la Nación del Nuevo Gobierno de la Patria Cultural.

Conciudadanos: Nuestra Constitución Nacional, igual que la del resto de las naciones, establece el sagrado principio de que el poder solamente emana del pueblo y que éste lo delega provisionalmente en el gobierno. También estipula la Constitución que el gobierno está obligado a velar por la cultura nacional y por la educación de todos los habitantes del país. Y desde los días gloriosos de la Revolución Francesa se estableció el derecho inalienable del pueblo a rebelarse cuando el gobierno no cumple con sus obligaciones fundamentales. Sabemos que a lo largo de la historia las rebeliones han ocurrido tradicionalmente más por causas materiales que por motivaciones morales, por carencia de pan más que por falta de educación y de cultura. Quienes iniciamos hoy este movimiento en contra de los poderes constituidos del Estado actuamos convencidos de que ha llegado la hora de que la ciudadanía entienda que la única manera de llegar a alcanzar una vida sin privaciones materiales es a través de la educación y la cultura, únicos alimentos capaces de fortalecer por igual a toda la sociedad. El gobierno que hoy nos desgobierna, como todos los anteriores, ha hecho de la cultura letra muerta y de la educación un mero instrumento para hacer política. Quienes ejercen el poder no quieren que el pueblo se eduque y se cultive porque cuando ese momento llegue desparecerán del mapa político. Uno de los postulados esenciales de la patria cultural será blindar la educación de la política y crear un ministerio de cultura, que tanta falta nos hace.  Para ello llamamos a todas las fuerzas vivas del país a unirse a esta causa que, sin egoísmos partidistas de ninguna clase, desea que nuestro pueblo recupere los valores que desde la creación del mundo han diferenciado a los hombres de las bestias. Los animales irracionales tienen, igual que nosotros, hambre y sed; nosotros somos humanos porque, además de hambre y sed de cosas materiales las sentimos también por los valores espirituales, a cuya cabeza están, precisamente, la educación y la cultura. Unámonos entonces en un solo haz de voluntades y lancémonos juntos a la calle para exigir la dimisión inmediata del actual gobierno y la instalación de uno nuevo en el que predomine el amor a la cultura que es la única forma de amar a la patria”.